Diriges si comunicas: la comunicación interna como intimidad corporativa

  • A imagen y semejanza de las personas, cabe aproximarse a la comunicación institucional empezando por dentro y por la escucha.
  • En armonía con el modelo antropomórfico de management de Javier Fernández Aguado, se puede considerar la comunicación interna como la intimidad corporativa.
  • Esta imagen puede ilustrar la importancia de algo que, como todo lo personal, requiere mimo.
  • De igual forma que la comunicación lubrica o gripa una relación de pareja, de familia o amigos, las organizaciones vigorizan o infectan su ambiente interno, su ánimo colectivo, su alma corporativa.

 

Terapias de comunicación para patologías en las organizaciones

  • Si el 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación, según Peter Drucker.
  • Si el modelo de management de Javier Fernández Aguado identifica una serie de Patologías en las organizaciones.
  • Si la lógica no falla y seguimos al padre del management y a uno de sus mayores expertos contemporáneos, parece razonable concluir en la utilidad de terapias de comunicación para esas enfermedades.
  • En este chequeo sui géneris a las organizaciones, la comunicación saludable constituye el antídoto frente a tumores como el silencio tóxico, el rumor cancerígeno, el maquillaje disolvente…

 

Comunicación personal: armonía senti-mental

  • Si la comunicación corporativa debe comenzar dentro (la comunicación interna como intimidad corporativa).
  • Si es bueno para las empresas lo que es bueno para las personas que en ella trabajan.
  • Si las personas y las empresas necesitan armonizar inteligencia, voluntad (will management) y sentimientos (feelings management, de Javier Fernández Aguado).
  • Parece lógico concluir en la utilidad de la comunicación personal: mejorar el autoconocimiento para gestionar con tino las percepciones sobre uno mismo.
  • Esta tarea es para todos muy personal y, en el caso de los directivos, decisiva para su empresa.

 

Comunicar ciencia: entre el rigor y la claridad

  • Conocer el poliédrico mundo científico, en el que hay, al menos, cuatro campos intervinculados: ciencia, comunicación, política y dinero.
  • Ser consciente de la provisionalidad de las conclusiones científicas, de manera que su comunicación concuerde con esa realidad.
  • Conciliar datos y emociones para gestionar con acierto las percepciones del público, muy especialmente de las personas enfermas.
  • Saber cómo funcionan los medios informativos y ser muy consciente de que, como en la comunicación pública se simplifican los mensajes, resulta difícil simplificar bien la complejidad de la ciencia.
  • Utilizar el lenguaje con maestría y detectar el virus del rigor.
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